miércoles, 19 de agosto de 2020

TODO SE DESTRUYE.

 

Creo que predigo todo antes de que comience. Sé el final, y este termina con mi más oscura y triste derrota.

Entiendo por todos estos años que la destrucción viene tras de mí, como un hambriento enjambre de avispas. Serenas pero voraces, entrenadas para atacar y hacerme fracasar.  

Sé todo antes de que comience. Ya sabía dónde te iba a besar, cuándo me ibas a dejar y porque no sería al azar.

Cuando se pierde todo tantas veces, la única escapatoria es dejar de pensar que no volverá a pasar. No ver que ha pasado ya. Entiende que, eras mi último cambio, más que un nuevo comienzo.

Quise acabar con esto, quise ser parte de ti siendo yo misma. Por una vez, sentirme no engañada, no odiarme por intentar ser quien no era.  Pero no sé si te conocía del todo, si sentías lo mismo por mí, si eras demasiado para estar juntos.

Sé todo antes de que comience. Ya sabía dónde te iba a besar, cuándo me ibas a dejar y porque no sería al azar.

Quería empezar contigo, pero no obviar cómo acabaría, eras mi última carta, mi comodín y no me permití perderte.

Sé todo antes de que comience. Ya sabía dónde te iba a besar, cuándo me ibas a dejar y porque no sería al azar.


domingo, 16 de agosto de 2020

JUST FOR A LITTLE WHILE.

 

Allá en la sombra, caminando bajo la marea de pinos, iba pensando, pisando el ardiente asfalto.


¿Qué ha pasado? Lo que jamás pensé.

La locura en mi día a día pasó a ser la más sincera realidad,

Realidad, llena de subidas y bajadas,

horas que acabaron siendo noches de terciopelo,

realidad de besos que me aportaban ese sabor a dulce caramelo.

 

Esconderé este verano para siempre,

recordaré el brillo de mis ojos volviendo a nacer,

recordaré el quebrar de mis labios al vencer,

esconderé mis rojas mejillas donde nadie las encuentre.


 Solo tú, haces que me olvide de mí misma, creyendo que soy alguien diferente. Alguien bueno.


 ¿Qué pasará? Esconderé este verano para siempre,

recordaré el brillo de mis ojos volviendo a nacer,

recordaré el quebrar de mis labios al vencer,

esconderé mis rojas mejillas donde nadie las encuentre.


Solo tú, haces que me olvide de mí misma, creyendo que soy alguien diferente. Alguien bueno.


¿Qué aprendí? Dame otro momentito, otro ratito para que me susurres que me merezco lo mejor de lo mejor, en vez de decirme que no hay nadie lo suficiente para ti.



viernes, 7 de agosto de 2020

AGOSTO.


Origen de punzadas en el alma que estallaban en hileras de cristal erais vosotras,

Gotas que mojaban mis marchitos labios, que recorrían surco a surco mis enteras mejillas, quebrándose durante su caída sin apenas dejar evidencia de que, en algún momento, por efímero que fuese, llegarais a existir.

La dura fragilidad, la ganas de vivir, de tenerte conmigo sabiendo que no te tengo. No eres nada, no soy nadie, pero contigo logro sentir, logro creer que merece estar aquí.

La sensación de vivir por la esperanza de todo, no con la esperanza de que esto se haga realidad.

Siempre me has dado paz, eres una brisa cálida que hace brillar mis días. Quiero seguir viviendo por la esperanza de todo y no con la esperanza de nada.

Seguir recordando tus verdes ojos que hacían enmudecer mi oscuridad. Por un ojalá volver a verte, por un ojalá volver a rozar tus mejillas, por un quizá volver a sentirme acogida en nuestro tierno abrazo.

Quiero seguir viviendo por la esperanza de todo y no con la esperanza de nada.





miércoles, 29 de julio de 2020

AÚN TE RECUERDO.


Bajo cien almas desnudas me encontré contigo, tus manos, tus ojos envolvían mi mirada marchita. En menos de un parpadeo destruimos el reloj de arena, haciendo que las desorientadas motas de polvo fueran de un lado a otro recordando lo incluso perdido, creando un mar de fuego en medio de las secas rocas.

La luz tibia palpitaba entre nosotros dos, cada vez te sentía más cerca, más real que nunca. Con aquel beso pusimos fin o inicio a un ciclo de incertidumbre, sello a un pasado maltrecho en el que ambos necesitábamos una cura, una esperanza en aquel mundo gris cegado por las falsas apariencias y la letalidad de un enemigo invisible. ¿Qué es esto? ¿Qué hemos hecho? me preguntaste.

¡Sentir! Sentir lo que en este momento pensábamos querer, soñábamos con hacer. Este nublado ayer, nos enseñó en que imaginar el futuro es tiempo en vano. Necesitamos sentir, querer, me da igual al final perder pues no me arrepentiré ¡basta de aunar y mimar el tiempo en cristal!

La arena necesita salir, necesita convertirse en roca para luego sedimentar de nuevo. El ciclo sigue, tú y yo continuaremos caminando, transformándonos, pero cuando recordemos ese momento, sonreiremos y volveremos a sentir: ¿habremos secuestrado el tiempo de nuevo?




El diario de las tortugas.


Innumerables veces, nos vemos presos en un ciclo de “inactividad”, nos transformamos en sombras tenues que naufragan sin vida en el mar de la desdicha. Porque, cuántas veces decimos, ¡ojalá lleguen vacaciones! cuando quizá deberíamos preguntarnos ¿y qué haré cuando no tenga nada que hacer por obligación?

La inacción es una forma sencilla de negar la vida, basada en sentarse frente al televisor día sí, día también. La acción tiene de meta alcanzar la plenitud del ser, está basada en arriesgarse a expresar lo que eres, no solo basta con soñar, sino que hay que desarrollar y emprender lo que algún día pensaste, lo que realmente te apasiona y te hace ser quien eres realmente. No debemos crear presos en el mundo de las ideas, sino que hay que liberarlas para que realmente puedan darnos resultados y recompensas.

El truco realmente es actuar, igual da lo buena o mala que sea la idea, ejemplo tenemos en Forrest Gump quien logró ser feliz porque hacía lo máximo que podía en todo lo que emprendía, haciéndose realmente un hueco en el mundo, era él, era diferente.

En el libro de Rusell Hoban (cuyo título da nombre a este artículo) se hace constantemente referencia a este hecho: “Las personas, a veces, estamos demasiado perdidas por tener que marcar nuestro objetivo en la vida”, tenemos que nadar sin saber a dónde ir, algo que a una tortuga jamás le pasa, ellas actúan y saben qué hacer, sin ningún tipo de miedo o vergüenza.

¿Podríamos nadar, sentir que nadamos, navegamos, que no tenemos miedo, que no estamos perdidos? ¿Podríamos regresar con una respuesta? El hecho de no estar perdido sería ya una buena respuesta.






domingo, 19 de julio de 2020

Cerca de las vías (FITO).


Estaba merendando con un poco de música de fondo y me puse a pensar “¿El fin de las cosas está en el comienzo?”. Esto surgió porque estaba mirando mil fotografías y planteándome qué personas habían olvidado o permanecían en mi vida. 
No miento si digo que en el rostro de las personas con las que empezamos a vivir algo, se puede ver el final que van a tener.

Hay siempre una cara que será olvidada y que luego volveremos a ver. El tipo que primero nos parece un sinvergüenza y luego resulta encantador, tarde o temprano nos volverá a parecer un sinvergüenza. La persona asustada volverá a parecer asustada y la perdida, perdida (mientras de fondo “esa telaraña que cuelga en mi habitación, no la quito, no hace nada, solo ocupa su rincón”).

Es decir, por mucho que cambiemos nuestra esencia estará allí, las transformaciones no son infinitas y nosotros nunca acabamos de conocernos del todo bien (“cuando todo va bien, un día tuerces una esquina y te tuerces tú también”). 

En muchas ocasiones no sabemos cómo vamos a reaccionar con otras personas, vivimos con nuestras contradicciones, incoherencias y mil dilemas (“con el paso de los años nada es como yo soñé) intentando encontrar nuestra verdad (“todo lo malo y lo bueno caben dentro de un papel”).

No obstante, esto no deja de ser una mera opinión, mucha gente me dirá que la evolución personal de una persona es algo irrefutable (“la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren”), yo te diré que quizá tengas razón o quizá no, tampoco creo que tengamos la certeza ni unos ni otros, ni todo es blanco ni todo negro, hay mil matices entre medias (mientras la canción terminaba poniendo punto final a mis pensamientos: ¿Quieres ver el mundo?, mira, está debajo de tus pies).


jueves, 16 de julio de 2020

Negación del antecedente.


En lógica la negación del antecedente o error inverso es una de muchas falacias que existen generadas al afirmar que si “A”, entonces “B”, esto no es del todo cierto porque el hecho de que ocurra B no tiene por qué ser consecuencia de A, pueden existir muchos otros factores que deriven produciendo este suceso.

Recurro a esto, para explicar el contexto o situación en la que nos hayamos a día de hoy a nivel mundial. 

La pandemia ha hecho cambiar muchos de nuestros hábitos, en especial la imposición del estado de alarma y el confinamiento.

Muchas personas ahora, renuncian a seguir su vida normal, creyendo que, si “se quedan en casa, no se contagiarán” cuando el hecho de contagiarse no es exclusivamente consecuencia de no salir de casa, de hecho, salir a andar por el campo refuerza el sistema inmunológico.

Además, se ha demostrando que el confinamiento no es algo efectivo, sino una medida que sirve para evitar la saturación de un sistema sanitario no preparado en cuanto a personal, recursos y material se refiere.

Realmente, como todos sabemos la salud personal y por consiguiente comunitaria depende de cada uno de nosotros, de ser responsables. Igual de peligroso es encerrarse en una burbuja de cristal que salir sin seguir ninguna de las recomendaciones dadas por los gobiernos sanitarios pertinentes.

Como podemos observar, en estos dos planteamientos hay algo en común: “el sálvese quien pueda, primero yo y el resto del mundo da igual”.  Si paramos todo, las consecuencias van a ser muy dolorosas, costosas y quizá devastadoras para muchas personas. La salud engloba la prevención, y esta es la gran olvidada, solo se habla de ella cuando ya no se puede prevenir nada, cuando los acontecimientos ya han sucedido. 

En camino vamos de una posible saturación del sistema. Si ya sabemos qué pasa cuando son ignoradas las advertencias y se niega la realidad, ¿por qué volvemos a fallar?  

Respuesta a ello se halla en las redes sociales, hay gente que ya está pidiendo de nuevo el confinamiento, está claro que preferimos hacer oídos sordos a las recomendaciones y reafirmar la imposición de prohibiciones por el simple hecho de no pensar, de no hacernos responsables de nuestros actos, porque al fin y al cabo si nos prohíben no existe la responsabilidad que conlleva el ser libre. Mientras, sigamos criticando y no haciendo lo que se supone que deberíamos hacer.



La pandemia desde una perspectiva de género - La Opinión de Murcia