lunes, 25 de enero de 2021

¿Obsesión o aburrimiento?

 

Es pura ironía ver ambos libros apilados, uno sobre el otro, luchando por no asfixiar de angustia, dolor y pesar a su compañero de sombras.

La justificación a lo anterior se halla, en que ambos ocultan en lo más hondo de sus páginas un amor no apto para la consciencia social y racional humana. Las barreras son claras y tajantes, no puedes amar a quien está muerto, no puedes desear a alguien por encima de la ley y menos si no es un amor correspondido.

El amor frustrado, perdido, preso, rebosa página a página en olas de infinita frustración, temor e incluso locura.

Supongo que es incomprensible pensar que jamás sentirás lo mismo por alguien como lo sentiste con esa persona. Hablan de un amor, en definitiva, puro y a la vez terrible, como la más desconocida de las enfermedades idiopáticas, que deja a tu corazón, preso, sin rumbo, pues la meta ya la ha fijado, pero es inaccesible. Realmente, tachamos de locos a todos estos fantasmas que describen su lúgubre historia en párrafos inconexos, pero a la vez estos dejan un rastro inconfesable de honesta coherencia.

Sinceramente, me han mostrado que igual no acabamos de comprender nuestros sentimientos porque restamos a todos ellos importancia, pues creemos que son poco razonables o probables. Pero, ¿Qué no comprendemos? Que a veces, el amor que sentimos en un instante fugaz, quizá sea un amor a primera, a última y a cualquier vista. 


Quizá, todo aquello que sentimos en ese segundo queramos reproducirlo en vano intento en otra ocasión, porque al fin y cabo, nuestro único deseo en el mundo (aunque duela reconocerlo) no es ir a ningún otro sitio que no sea volver con esa persona.



sábado, 21 de noviembre de 2020

Pero este año todo ha cambiado.

 

INTRODUCCIÓN.

Uno escribe para encontrarse haciendo terapia consigo mismo o simplemente porque es su pasión, no sé en qué categoría estoy yo, quizá en ninguna.

Desde el día 14 de marzo toda España está sumergida en un “estado de alarma” continuo, ¿la razón? la destrucción, el caos, el desasosiego e incertidumbre nos recoge en nuestros hogares por temor a un “ser microscópico” de la familia coronavirus.

Un simple virus de cadena ARNmc (+), de nuevo, muestra nuestra gran fragilidad en este mundo. Este planeta no es solo nuestro, como ya se decía en la antigüedad “conócete a ti mismo”, implicando esto tener consciencia del lugar en el que habitas.

¿CÓMO NOS VEMOS?

Brisa azul, calidez sonora que llena atardeceres vacíos bañados por el rocío y el frío de un quizá volver a vislumbrar el brillo de la libertad. Todo cambió e hizo poner boca abajo y sin respiración a muchas generaciones que creían ser dueñas por completo del planeta azul.

Así se hallaban playas, vías, trenes, autovías, ciudades, parques y montañas, sin eco alguno de su respiración. Los seres más pequeños y no tanto volvieron a ser dueños de lo que antes fue suyo, los humanos por fin se habían acobardado, guardaron su vanidad y yacían prisioneros en sus cárceles de hormigón.

Desde sus fuertes, observaban como falsos buitres todo lo que creían suyo. Nada más lejos de la realidad, los seres microscópicos les ganaban en número y fuerza, de hecho, millones de criaturas andaban en su interior desde hace mucho, haciendo y deshaciendo, controlándoles sin que ellos percibieran nada.

Los humanos intentaban hacerse de notar a primeras horas de la noche, era su única forma de sentir ser acogidos a los oscuros ojos de la luna.

Pronto la verdad volvió a relucir, la humanidad siempre actúa de forma anormal poniéndose trabas los unos a los otros, convirtiendo un gesto amable en uno interesado. Solo discutían poniendo en evidencia que no era necesario poseer mil lenguas si no existe cohesión, entendimiento y un objetivo común, en este caso, preservar la cordura y la salud.

De hecho, algunos perdieron la cabeza, obcecados en negar lo irrefutable, que era que estaban bien jodidos. Otros intentaban amenizar tratando la situación desde la inocencia del humor.

Mientras tanto, se ocultaban tras sus pantallas y redes, armados de plástico, amarrados a un pasado sin retorno, a falsas esperanzas y sobretodo con miedo a creer real lo que ya era: su vida iba a cambiar.  

                                                                                                                           

viernes, 13 de noviembre de 2020

EL TREN YA PASÓ

 Por algún motivo que desconozco caía en la miña tristeza, esta vez, más plena y sana,

Las mañanas eran como pájaros sin alas,

Miraba las nubes buscando una respuesta, oía gritándome el cielo herido:

¡ya la encontrastre!

Pero yo tan solo veía oscuridad delante.


Frío, falta de amor, de cariño, alguien me hizo una pregunta, 

algo sobre lo que significa el amor para mí, 

entonces vi que solo es una circunstancia,

una compatibilidad, que hace sacar lo mejor de ti.


Aún no conociéndote te reservé un asiento a mi lado,

porque estar contigo es donde quería estar,

eras alguien nuevo y diferente,

viajero de la vida, navegante sin rumbo, 

aguien cálido, tranquilo, amable.


Conseguiste que viera mi mundo más pequeño, 

haciéndome descubrir el resto de posibles, el resto de vidas.


He aprendido más esta semana que nunca,

las personas vienen,

dejan en ti recuerdos, forma de ser, visiones, pensamiento,

luego parten, alejándose de ti.


Recordar el pasado muchas veces no deja avanzar,

es más, aprisiona y ahoga en un cúmulo de falsas realidades,

impides pasar a un millar de vidas,

no sientes, no creces ni evolucionas.


Buenos días; trabajando, tardes; de espejismos, noches; de pasión, bonito.

Aun pareciendo mentira o quizá locura, voy a echar de menos tu sencillez, tu risa, tu dulzura e incluso tu acento del sur. Zi.



jueves, 17 de septiembre de 2020

Dejar de sufrir es una decision

Leer siempre fue su fortaleza, pero escribir era el palacio interior donde escondía aquel pequeño demonio que la hacía vulnerable, triste y silenciosa a la vista de los demás. 

La tristeza que no sabia siquiera cuál era su origen,la arrasaba y destruía poco a poco como una pequeña llama que inicia su camino siendo una mínima molestia hasta convertise en un dolor fuerte a la par que real. Sin embargo, escribir le ayudaba a despejar y obviar al diminuto fuego, le hacía encontrar su verdadera esencia.

En definitiva, la lectura la fortalecía mientras que la escritura lograba recomponer y sanar hasta las piezas más diminutas de su alma rota, destruida a martillazos en un acto de desconsideración, apatía y frialdad.

La literatura y escritura le hacían sentirse bien, sin embargo, cuando regresaba de esos viajes volvía a sentirse hundida en un mundo y una vida que poco le importaba la reconstrucción y mejora de un ser en profundidad. En aquel lugar, los ingenieros de exteriores eran los más populares, mientras, la gente vivía en una prisión lúgubre, fría, vacía. 





domingo, 13 de septiembre de 2020

PERDIDA EN LA NOCHE

 Nunca entendí aquella gente que no duerme. Aquella gente que mima la noche como si fuera su única salvación, su única realidad. 

La brisa de coches sin rumbo, el atronador rugido del destructor de la basura, el aullido de una música estridente que va desapareciendo sin ni 
siquiera avisar. 

La noche mece y mima a las almas sin rumbo, aquellas sin esperanza de vida, aquellas que no quieren ni creen merecer estar aquí por azar. 
La oscuridad descubre los mayores y pesados secretos a la sombra de los faros, allá es donde se recuerdan para luego volver a ser olvidados.
 
¿Qué loco logra amar el silencio, la soledad acogedora, el errante mundo marchito bajo la sombra de una única farola? 

Creo que yo. Por fin he logrado comprender que mi día no es nadie sin mi triste noche repleta de lágrimas, de falsas sombras, de sueños incompletos, de propósitos vacíos y de promesas sin cumplir. 

Al final cierro mis ojos, deseando que llegue el final de esta pesadilla. 

Pero es entonces, cuando la sombra se convierte en cegadora luz. El brillo de la luna se transforma en calor, en fuego. De nuevo en el mundo de aquellos valientes que dicen creer entender la noche, cuando ella solo tiene cabida para aquellos que ya están muertos. 




jueves, 10 de septiembre de 2020

A VECES.

 •••A veces, la oscuridad, otras, mi desorientada inseguridad. ¿Cuándo todo pasará?

Creo que la verdad se esconde,
Esperando cobarde en mi interior,
Creyendo que será liberada no más pronto que mi libertad.

Ella se desconoce,
La verdad cambia constantemente,
Como la brisa, como la marea, como los girasoles al atardecer.

Créeme que mi verdad es el "siempre te he querido",
Desde que te vi por vez primera,
Sentí que eras un desconocido conocido,
Un amigo para siempre,
Aunque no fui valiente como para compartirlo, pero sí capaz de mantenerte a mi lado.

Por ello, creo haberte cruzado yo en mi camino,
Haber trazado el mapa, puente a puente,
Haciendo unir tu bahía con mi triste mar, con mis heridas apenas sin cicatrizar.

Tus ojos me atraparon,
Me inspiraste, mientras te observaba desde las sombras,

Me sorprendió tu seguridad, tus ganas de seguir con todo,eres la brisa en calma que me hace volver a creer en la esperanza.

Sin saberlo, hacías recordarme lo que algún día fui mientras lucia la más brillante de mis sonrisas.
Me has hecho desde mucho, muy feliz.

•••A veces, la oscuridad,
 otras, mi desorientada inseguridad. ¿A quién mentir?

Mentir diciendo que no te quiero cuando he pensado en ti cada vez que miraba al cielo. Eres luz, sensibilidad, amor y libertad.




miércoles, 9 de septiembre de 2020

Cuchillos de realidad.

Cuando crees estar ya curada, el dolor vuelve en oleadas que hacen sumergir tu cuerpo en lo más profundo del océano. 
Sé que quería hacerlo, pero en numerosas ocasiones me pregunto por qué no me fijé en lo torpe y estúpido que eres. Lo que antes creía que era sinceridad ahora me da asco. 

No me tienes ningún respeto, no guardas de mí absolutamente nada. Cada vez con mayor fuerza tengo la certeza de que fui alguien con quien olvidar. 

No entiendo por qué la gente aparentemente buena ama a lo que odia. No logro comprender que te lleva a mantenerla a ella en tu vida y a mí a echarme de una patada. Claro, es que te aburres de la gente, al parecer es eso. 

Defiendes el tener empatía y sensibilidad cuando a mí ni quiera me diste el tiempo que te pedí, cuando ni siquiera quieres reconocer el daño que me hiciste. Claro que, para ti todo queda justificado. ¿Quieres que sea tu amiga desde ya? ¿Sin haber hecho mínimo intento por hablar conmigo a solas, por intentar comprenderme?
 
Dices odiar a la gente falsa que no contesta a tus patéticos mensajes, gente que se ríe de ti, gente que te menosprecia, gente que te manipula, gente que se aprovecha de ti con una sonrisa en la cara, gente que te tiene de comodín cuando todo en su vida se derrumba, cuando realmente, de cada uno de estos hay al menos uno en tu vida que haces llamar "amig@".

Realmente los defiendes porque no soportas ver la verdad, la sinceridad, el mantener en el día a día a alguien que realmente te quiere y haría absolutamente todo por ti. No todo en una persona es bueno, lo mejor de ella atrae y enamora, lo malo te hace conocerla de forma más íntima, cercana y real.

La verdad es que el mundo no es rosa, la amistad debe recuperarse y el rencor existe, como mecanismo de defensa. Recordamos a quien nos ha hecho daño por mucho que digamos olvidar. 

Quien insista en que todo en el mundo es benevolente e inocente, miente, y, por tanto, no es de fiar puesto que esa persona no la conocerás al completo. Pero parece, sin embargo, que todos nos inclinamos a hablar de la verdad mintiendo y huyendo de la parte que duele. ¿Es eso lo que realmente quieres alcanzar? Confío en que en algún momento veas la realidad. 

Mientras tanto, aquí sigo pensando si quizá este mundo no sea para mí. Soy demasiado sensible, suelo conformarme con muy poco, pues para mi es lo suficiente. La verdad es que amo y valoro cada segundo de lo que tengo, generalmente tiendo a conservar, no a usar y tirar. 

Esto hace que tal y como siento actúo, no suelo ocultar muy bien lo que realmente pienso, quizá por ello seré tan odiosa para ti.
Intento perdonarte, pero creo que lo que estoy haciendo es olvidar lo que realmente me gustó de ti. ¿En algún momento me lo volverás a recordar?