domingo, 13 de marzo de 2022

Glup-Glup

 De nuevos en mi cama sin ninguna sombra a mi lado. En tan solo siete días he despedido dos amores, al inventado y al imposible. 

Mi pájaro azul, mi pirata ha partido tras una tormenta, después de dar luz a mi indeciso corazón. Se fue dejándome todo el botín, habiéndome enseñado que la sinceridad es la clave tanto para conseguir como para olvidar. 

Pensaba en no quererle, le veía pasajero transeunte de mi piel y mis labios, cada día, me arrastraba más a la destrucción de mis oscuros pensamiento y solo con él podía sentir de nuevo el cálido mar, la brisa endemoniada que formaba melodía con nuestra respiración acompasada. 

Disfrutaba con su mirada, por cada día soñaba por cubrirle de besos y ahondar en esa mirada que esconde en el fondo miedo. Miedo a ser quien era, miedo por no querer ser nada. Admitir haber sido abatido por la vaga marea de la creatividad, ¿llegarán a ser algo bueno?

Aquella mañana me despedí de ti, pero ojalá volver a verte, ver en ti una nuev apersona, que se valore, que se quiera y que desee dejar pasar tiempo. Sé que quizá no suceda, pero este final roto es el más bonito que he podido recordar. 

Esos abrazos, las ganas de estar contigo, de poder tocarte, de mirar tus ojos, tus manos, tu olor...eso no se olvida, al menos yo jamás lo haré. 

Quizá el principio fue perfecto y el desarrollo necesitó más tiempo, claro es que ir a la deriva, querer encontrar una isla donde llorar o un lugar donde enterrar los recurdos requiere de espacio y soledad. Esta historia suplica otro final que no lograré alcanzar si no me propongo tranquilidad y sinceridad. 

Quizá si hubiera tenido todo aquello no lloraría al borrar todo rastro de ti, echo de menos el oso que me sonreía cada mañana, el color de tu pelo, tu voz, dulzura y alegría. Solo sé que de alguna manera (te) volveré a encontrar y yo estaré preparada para mostrar y cantar: glup-glup. 

"Four that wanna own me

  Two that wanna stone me

   One says she's a friend of mine".....





Bienvenidas. Basada en un poema de Mario Benedetti.

 

Movidos por el viento fuimos aquel día,
Mi corazón funcionaba a trompicones, resuena el caballo en mi interior,
Al segundo de cruzar miradas decidí que jamás iba a sentir contigo,
Me dejé llevar guiada por un alcaudón verdugo en pleno vuelo,
Creyendo que algo nos había unido, cuando realmente fuiste tú quien apostó por mí,
Yo me dejé, dejé mi corazón portando aquella cerradura de azar que, con cualquier llave, aun siendo hueca, alcanzaría a verme.

Dejarse conocer y olvidar no es amistad, es duelo,
Pronto llega esa inocente sensación de tener capacidad de elegir,
Cuando me estaba dejando vencer por aquello de no merecer.




martes, 1 de febrero de 2022

 

Ser vencida y retirada del frágil mundo me hizo recordar,

Cuán daño hace estar conectada a lo irreal.

Sombras idealizadas, vidas delirantes,

Mostramos todo lo que queremos ser, sin valorarlo quizá.

 

Tú, que te niegas a verlo, personaje literario,

por cada página te muestras sereno, nuevo, tu nombre es fuego.

Yo, que rechazaba admitir que nuestras vidas se iban intercalando,

Quizá porque jamás mi corazón ha creído tener oportunidad.

 

Pero ahora de nuevo, esos profundos latidos, esas ganas de disfrutar contigo.

Eres todo ¿el misterio, complicidad, complejidad y valentía que deseo?





miércoles, 13 de octubre de 2021

ICEBERG LEIVA SIGNIFICADO.


Desde que salió esta canción ando pensando en su significado. Leiva tiene el gran poder de adelantarse y dar nombre a sentimientos o comportamientos que desconocemos.

Estos versos en un primer instante me hicieron reflexionar sobre todo lo que una persona oculta por miedo a ser juzgada o no entendida por el resto “iceberg”, hasta que encuentra ese “fuego” que le hace derretirse y dejar a la vista lo que realmente es.

No obstante, también durante estos días me ha hecho pensar en la frialdad de muchas personas que impiden que saques toda tu locura por miedo a derretirles o acabar con todos sus esquemas.

Es así como vi, que, además de ser una canción cantada a dúo, la letra puede interpretarse desde los dos puntos de vista de una relación rota y conformada por dos personas que no han sabido tratar sus diferencias, generando así un cambio brusco “casi ciento ochenta grados” en la vida de una persona y no de ambas, saliendo una perjudicada “no he sabido calibrar”. Quizá el final deje abierto un nuevo intento o amanecer “todo está por empezar, te he querido tanto”. Con o sin esa persona.













 

Porque quizá ya no.

 

Oscuridad me haces recordar porque no sé quién soy, por qué quizá ya no,

La lluvia del temor sembró miedo en mi interior,

Olvidar fue peor

Ocultar lo mejor, pues hizo que perdiera el valor, el valor que jamás existió, pero que quizá yo di.

 

En ese viaje mostrándome tímida ante la resplandeciente luz de luna,

Sentí ser la cobarde entre las mil y una verdades,

Demostrar lo que una siente, a veces es importante.

 

En la verdad eres libre de mostrarte tal y como eres, tal y como estás,

Nadie puede no entenderte, solo optar por dejar de ver.

Viviendo cautivo, sin vislumbrar jamás las cenizas del amanecer,

Todo se muestra mucho más cómodo.  

 

Oscuridad me haces recordar porque no sé quién soy, por qué quizá ya no,

El fuego de mi interior debió incendiar mi corazón,

Loco, salvaje y sediento del valor para decir adiós.



Ruth L.Pinar

La verdad es como la poesía.

 

La verdad es como la poesía: a nadie le gusta,

 sentir desnudarse y ser absolutamente vulnerable,

Rendir lealtad ante una maraña de ideas olvidadas y maltrechas,

Puras herederas de un mal interior creciente, aunque no menos auténtico.

 

Cada palabra desmuestra que cualquier vivencia que creías romantizar,

Es simplemente vulgar.

 

 Lo común a todos escribe esas grises páginas, formando un simple diccionario del alma,

Allí, pude encontrar, rebautizar y dar voz a todos esos errantes sentimientos,

Aquellos de doble dualidad y compostura,

Aquellos que a la par de poderosos, volátiles,

Andaban siendo constantemente olvidados.

 

“Si nadie toma el tiempo,

Pensar, escuchar, hablar contigo,

Tal vez realmente no existas”.

 

Personas esconden lo que puede llegar a ser juzgado,

¡Hambrienta opinión del resto!

Otras, no tienen nada que ocultar,

¿Ignorantes, por no conocerse,

Estúpidos, por no ser más,

Valientes quizá por aprender a mostrar?



Ruth L.Pinar

domingo, 25 de julio de 2021

El reino. Jo Nesbo.

 Es uno de esos libros que requieren de reflexión posterior para encontrar palabras a todos aquellos sentimientos que han despertado y han calado en lo más profundo de ti.

Estos últimos años, han sido los más inestables de mi vida, en especial este año, porque ha sido en este, cuando he logrado saber lo que no quiero en mi vida, y lo que supone un problema en esta, qué es lo que me impide avanzar o averiguar lo que realmente sí quiero. Como todo en mi vida, este libro me ha llegado en el momento preciso, porque creo identificarme con el protagonista, con el paisaje en pura soledad, con los cantos ahogados de los chorlitejos dorados escondidos en lo más profundo del bosque, con la pérdida año tras año de las aves migratorias que revelan lo que nadie es capaz de decir: uno no es más libre por tener alas puesto que siempre existe la necesidad de volver al hogar, de enfrentarte a tu pasado, a tu yo anterior, a tu enemigo conocido…

Personas como yo se ven ampliamente reflejadas en este último pensamiento, no estamos más cómodos en nuestra ciudad natal debido a que por azar o mala fortuna solo hemos podido encontrarnos fuera de ella. Nos hemos desarrollado alejados de nuestra área de confort o más bien hemos creado por fin una, un área solitaria donde sentirnos cómodos, dejando atrás los recuerdos.

Y al hilo de lo expuesto anteriormente se plantea siempre esta pregunta como conductora de la trama: ¿es el amor que se tiene a la familia algo que puede cegar? ¿el estar ciego te hace guiarte más por los sentimientos que por tus principios, o es acaso estos los que no existen?

La justicia que simboliza el imperio de la ley y sujeta la balanza y la espada de la justicia y el castigo, lleva los ojos vendados, igual que cupido. Suele interpretarse como que todos somos iguales ante la ley, que la justicia no toma partido, no tiene en cuenta la familia y el amor, solo la ley. Pero con la venda en los ojos no puedes ver ni la balanza ni dónde golpea tu espada. El ciego y el sabio solo ven lo que aman, lo de fuera no tiene ninguna importancia.

Es esta doble dualidad la que nos lleva a plantearnos que, lo que creemos justo cuando actuamos en nombre de nuestra manada, de nuestra familia, es solo un impulso que no se guía por nuestra moralidad, sino por puros sentimientos, muy alejados de lo que realmente pueda llegar a verse como justo.

Esa moral, la buscamos siempre como estrategia más cómoda para sobrevivir, la que se ajusta más o menos a las reglas del juego de la sociedad (lo pueda estar aceptado socialmente). Aunque muy en el fondo, nuestra única meta es la pura supervivencia y la perpetuación de nuestros genes por lo que trasgredimos esa moral para ponerla al servicio de nuestros intereses solo por ser fieles a nuestro grupo.

En ocasiones, nos respaldamos en esa moral solo para protegernos (a nosotros y los nuestros) o engañarnos creyendo que eso que hacemos es lo correcto, que aquello que decimos ser es lo que queremos nosotros, aunque esas actitudes a veces siquiera morales, que tomamos respaldando a los nuestros, interrumpen incluso nuestra propia libertad, nuestro desarrollo personal. Pero la meta es que la convivencia no se derrumbe porque si no el que acabas lleno de mierda eres tú, y quizá peor que antes. Pura supervivencia, auténtica contradicción en la que siendo la meta el ser egoístas requerimos del resto, siempre. A tal punto se llega que, ¿solo podemos amar lo que aman otros? ¿somos incapaces de tener deseos propios realmente solos? ¿o solo creemos querer algo que otros tantos desean por puro auto convencimiento? ¿siempre requerimos de alguien?

Y en eso se adentra el libro, no solo nos recuerda que asumimos roles definidos y aceptados socialmente (aunque los moldeamos para sobrevivir auntoengañándonos) sino que para conseguir algo que crees amar dependes o has dependido de alguien al que odias. Y especialmente, es horrible reconocer el problema cuando está en tu propio grupo porque es ahí cuando el dolor aplaca la vergüenza tan grande que supone el reconocer ser completamente impotente. Impotente, porque a veces, la única solución es hacer(te) desaparecer.

Todo ello, hasta que no termina se manifiesta mucho más cuando uno retrocede sobre sus propias pisadas, viendo que finalmente te has perdido al chocar con lo que siempre ha sido tu problema. Para resolverlo, a veces solo necesitas recordar que nada es lo suficientemente importante, pero uno tiene miedo porque siempre queda algo que perder.

Ruth L.Pinar